Archive for 9/08/11

Las cuatro posiciones ante la vida

Yo me siento bien – los demás están bien

Desde esta posición contemplamos los aspectos positivos de la vida. Aceptamos nuestras cualidades y defectos y mantenemos la autocrítica desde nuestro ADULTO.

Las relaciones con las otras personas son buenas y en la vida profesional se obtienen resultados eficaces. La vida afectiva se enfoca desde la entrega sin condiciones. Las personas que se encuentran ubicadas en esta posición han tenido una ambiente que les ha reforzado las actuaciones positivas. Que les ha permitido desarrollarse sin corsés.

Estas personas son positivas y realistas. Se aceptan tal como son. Para ellas la vida vale la pena vivirla. Sus sentimientos son auténticos. Su autoestima es alta.

Yo me siento bien – los demás están mal

Este tipo de personas se relacionan con los demás rebajándolos. Acostumbran a ser sabelotodo. Se enojan con facilidad. En esta posición no se tiene autocrítica. Se cree siempre que se tiene razón y que la culpa es de los demás. Se llega a esta posición a través de haber vivido en ambientes con rencor, desconfianza, malos tratos e injusticias. También, por haber sido consentido en la infancia, manipulando a los demás. Los sentimientos hacia los otros son de piedad y desprecio. Su autoestima es baja.

Yo me siento mal – los demás están bien

Se llega a esta posición desvalorizada a través de una educación de sobreprotección o desvalorización. En la educación recibida se le ha inculcado que no servía para nada o bien que su debilidad le impediría conseguir lo que se propusiese. Una vez en ella los sentimientos que se tienen son de ansiedad y confusión. En el cumplimiento de las obligaciones se es informal, dando excusas y retrasos.

No se afrontan las decisiones. Se deja pasar. Los sentimientos son de admiración hacia los demás y de vergüenza propia. Su autoestima es baja.

Yo me siento mal – los demás están mal

En esta posición se tienen sentimientos de inutilidad y de descalificación, hacia uno mismo y hacia los demás. Faltaron en la infancia las caricias físicas y verbales. Las personas que se encuentran en esta posición acostumbran a ser apáticas cruzándose de brazos ante los problemas. Para ellas la vida no vale la pena vivirla. Sus sentimientos son de depresión y de desprecio hacia todo y todos. Estas personas necesitan aprender a confiar. Su autoestima es baja.

Gracias Felipe por compartirlo con todos nosotros.

Una gran noticia!!!…..

Hola a todos, a pesar de no tener muchas facilidades para conectarme hoy  lo he conseguido  y con  una alegría inmensa  os digo  que Rubén , el hijo de Ani me ha hablado por  el móvil aunque muy bajito…  me ha invadido una emoción muy grande ya que a pesar de no contar con él los propios médicos el proceso de recuperación ha sido increíble sin dar un paso atrás ,estoy segura de que cuando vuelva a hablar con él habrá dado otro pasito adelante…

Me ha dicho Ani, que el siguiente paso es enviarlo a Barcelona, donde completará su recuperación.

Mucho ánimo para Rubén y para su familia… por muy duro que sea el camino lo importante es llegar y en este caso lo estáis consiguiendo.

Un abrazo muy grande

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