Comer sano reduce el riesgo de cáncer

  15 de Septiembre de 2011 | PostAuthorIcon Autor: Vanesa Sáez Iglesias

Recientemente, tras finalizar mis vacaciones, he leído un titular en la prensa que ha llamado poderosamente mi atención: “Dietas ricas en vegetales reducirían el riesgo de cáncer mamario”. El titular y la noticia están muy bien, pero parecen dirigirse sólo a las mujeres (por la referencia al cáncer de mama, aunque como os he comentado en alguna ocasión, los hombres también pueden padecerlo, aunque es menos habitual en ellos).

No soy investigadora oncológica, sólo comunicadora, pero he leído mucho sobre cáncer, y creo que las recomendaciones alimenticias a las mujeres para reducir el riesgo de padecer cáncer de pecho pueden aplicarse a toda la población en general, para reducir el riesgo de padecer cáncer.

Según un estudio realizado en Estados Unidos y cuyos resultados fueron publicados el pasado mes de agosto en el American Journal of Epidemiology, en las mujeres con una alimentación rica en vegetales, frutas y legumbres disminuye el riesgo de desarrollar un cáncer de mama. Las féminas que consumen poca carne roja (la carne de ternera, la de buey, la caza y las vísceras se engloban en el apartado de “carnes rojas”), poco sodio y pocos carbohidratos procesados son, según el estudio, menos propensas a determinado tipo de tumores mamarios, en concreto a los RE negativo, los que carecen de receptores de estrógeno.

Menos del 1% de más de 86.000 mujeres (todas ellas enfermeras) estudiadas durante 26 años desarrolló cáncer de mama RE negativo. El riesgo fue más bajo en las participantes con una alimentación más parecida a la dieta DASH, que los especialistas recomiendan a personas con hipertensión, porque es rica en vegetales, frutas, granos con alto contenido en fibra, legumbres y frutos secos. Además, incluye lácteos descremados. En la dieta DASH se recomienda el consumo diario de entre 4 y 5 porciones de verduras y la misma cantidad de frutas, además de 4 o 5 porciones semanales de legumbres, frutos secos y semillas.

Este estudio en concreto no prueba al 100% que la dieta rica en vegetales, en sí misma, disminuya la posibilidad de desarrollar cáncer mamario, y los estudios suelen llegar a conclusiones contradictorias sobre la relación entre dieta y cáncer. Sin embargo, como dice Teresa T. Fung, profesora asociada de nutrición del Simmons College, en Boston, y autora principal de un nuevo estudio sobre el tema mujer-alimentación-cáncer de mama, “cualquier mejora es mejor que nada“. Por eso no creo que esté de más ir tomando nota de algunos consejos nutricionales para mejorar nuestra salud: recomendaciones que deberíamos seguir tod@s, hombres y mujeres, para comer más sano y tener menos papeletas para desarrollar un cáncer.¡Apuntad!

  • Reducir el consumo de carnes rojas y optar por las blancas (lomo de cerdo, pollo, pavo, conejo).
  • Tomar frutas y verduras cada día.
  • Consumir cereales, alimentos ricos en fibra y legumbres varias veces por semana.
  • Reducir el consumo de alimentos ricos en carbohidratos procesados (bollería industrial, snacks, comidas precocinadas, precocinados congelados).
  • Optar por leche desnatada o semi.
  • Incrementar la ingesta de proteínas vegetales (podemos encontrarlas en alimentos como los guisantes, la soja o las nueces).
  • Reducir la ingesta de carbohidratos refinados (como el pan blanco y otros alimentos con almidón).

La vida sedentaria, el estréss, el sobrepeso y los malos hábitos nutricionales son, para muchos, algunos de los factores que pueden influir en el desarrollo de un tumor. Pero también hay otros factores, como los genéticos y/o hereditarios, a los que hay que prestar atención. Luego está la suerte, porque cuando a un@ le toca la enfermedad, no deja de ser una especie de sorteo macabro. Y luego están los vicios: el tabaquismo, el consumo irresponsable de alcohol, el consumo de drogas… Todo suma, todo influye, y tarde o temprano, puede pasarnos factura. Así que ¿no es mejor prevenir que curar? Prevenir cuesta poco, basta con incorporar a nuestra vida diaria ciertas rutinas (un poco más de ejercicio, comer variado y lo más sano posible, ir abandonando malos hábitos). Pero curar cuesta un huevo. Os lo dice una que lo ha vivido en sus carnes.

Fuentes consultadas: American Journal of Epidemiology online,www.publico.es.

Os dejo esta información que  ha publicado mi amiga Maria, me parece muy interesante y  viene a corroborar todo lo que yo vengo diciéndo en el blog a cerca de la importancia que tiene hacer una alimentación sana y variada.

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