Archive for 28/09/11

Felicidades Merche, aunque con un poco de retraso.

Merche te lo dedico con todo mi corazón y con mis mejores deseos, espero que lo hagas tuyo…   y que cumplas muchos massssssss

A toda las que hemos ido cumpliendo años os lo he regalo,para  mi es precioso ya hace tiempo que  lo hice mio y me siento plenamente feliz desde entonces.

Hasta esta tarde. Muchossss besossss

CREE LA EDAD QUE QUIERAS
Y VÍVELA

El mayor error de las
personas es contar la edad por la suma de los aniversarios. Es como decir que
una persona tiene mayor o menor salud de acuerdo con el número de comidas que
toma.Ralph Waldo Emerson, filósofo norteamericano, dijo que “nosotros no
contamos los años de un hombre hasta que él no tenga nada más que
contar”.Para comprobar que no tiene el menor fundamento esa manera
empírica de contar la edad, basta que usted mire a su alrededor. Verá personas
envejecidas y desilusionadas con 20 años de edad y verá personas brillantes,
atrayentes con 70 años.No acepte la propaganda constante que habla de
vejez, esclerosis, jubilación, inutilidad.

Eso es mentira.

La edad
nada tiene que ver con eso.

Usted tiene la edad de su
espíritu.

Usted solamente envejece cuando cree que está
envejeciendo.

Los valores más fuertes de la vida, que mantienen a una
persona vigorosa, sana, joven, productiva, no envejecen nunca. Son el amor, la
alegría, la paz de espíritu, la bondad, la generosidad, la sabiduría, el poder
mental, la felicidad, la lucidez, el ideal.

Y estos bienes no son
patrimonio exclusivo de una fase de la existencia, pero se encuentran en todas
las edades.

Usted tiene la edad de sus pensamientos.

En el momento
en que pierde el interés por la vida, usted está envejeciendo.

Cuando
deja de soñar, está envejeciendo.

Cuando no procure extender más la
visión de su futuro, registre en su cuaderno de apuntes que usted ha comenzado
ha envejecer.

¿Usted quiere saber cuándo se está aproximando a la
perfección? Precisamente en el momento en que se haga simple, leve, agradable,
positivo y abierto como los niños. El gran Maestro dijo: “Si no os volviereis
como niños no entraréis en el reino de los cielos”.

Tenga, pues la edad
espiritual del niño. Sea libre, confiado, alegre, simple, grato, amable,
valeroso y fraterno como los niños.

Crea en la vida, como los niños.
Confíe en los otros, como los niños. Viva el presente, como los niños. Encare el
futuro como los niños, sin miedos ni angustias anticipados.

Usted puede y
debe mantenerse eternamente joven, o sea, exuberante, idealista, de buen humor y
lleno de fe en la vida.

“Porque como imagina en su corazón, así él es”.
Esta frase consta en el libro de los Proverbios, en la Biblia.

De poco
valdrán los ejercicios físicos y las dietas de belleza si usted mantiene
envejecida la mente, reprimida, repleta de pensamientos negativos y
pesimistas.

El envejecimiento comienza por la mente. Usted fija en la
mente su edad y el subconsciente la va cumpliendo.

En materia de edad, yo
pienso que las mujeres están en lo cierto; a ellas les agrada permanecer en los
20 ó 30 años, aunque la suma matemática de la edad vaya mucho más allá. Sí,
ellas están en lo cierto, siempre que mantengan el espíritu ligado a la edad que
desean para sí.

Si usted ya tuviera sumados los 40 años y dijera a los
demás que tiene 25, trate de mantener su mente unida a los 25 años. Siéntase una
persona de 25 años. Siéntase joven y sano como en sus 25 años. Cultive
pensamientos positivos e imagínese en el fulgor de sus 25 años. Entonces, usted
estará diciendo la verdad cuando exprese que tiene 25 años.

La edad se
cuenta por la mente y no por el calendario. La fecha del nacimiento sólo vale
para que usted abra una botella de champaña y conmemore nuevamente sus 25
años.

Hágalo así y rejuvenecerá. Usted se sentirá cada vez más joven,
como si un hada hubiese tocado su rostro con una varita mágica.

Claro que
usted quiere mantenerse joven. ¿Quién no lo quiere? Pues, entonces, mantenga la
mente joven y el milagro ocurrirá.

Joseph Murphy cuenta que, cierta vez,
cuando fue a dictar una conferencia en Bombay, en la India, le presentaron a un
hombre que tenía 110 años de edad. Y dijo Murphy: “Poseía el rostro más bello
que yo haya visto en mi vida. Parecía transfigurado por la irradiación de una
luz interior. Había una belleza extraordinaria en sus ojos, indicando que había
envejecido con alegría y que las luces de su mente no se habían
oscurecido”.

Usted puede hacer lo mismo. Sea un eterno joven. Por el
poder de la mente.

EL PODER INFINITO DE SU MENTE

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Ken Robinson: Changing Paradigms (Spanish)

Hay 3 tipos de personas en el mundo: los inamovibles, los movibles y los que se mueven” Estas son palabras de Benjamin Franklin, recitadas por Ken Robinson …

Sanidad Pública: un buque fantasma

La primera vez que estuve en el edificio de traumatología del hospital Vall d’Hebron de Barcelona fue hace poco menos de diecisiete años, para una consulta que dio lugar a una exitosa operación en la rodilla y una excelente relación con el doctor Joan Nardi, jefe del servicio y una de las personalidades más sensatas y divertidas que he conocido, con o sin bata. Tengo fe ciega en él y sus diagnósticos: nunca engaña, ni pone paños calientes, ni permite que uno pida milagritos. Ayuda mucho a encajar la realidad y a torearla.

Maruja Torres

Maruja Torres

A FONDO

Nacimiento:
16-03-1943
Lugar:
Barcelona

La noticia en otros webs

“El esfuerzo de todo el personal sanitario puede destruirse por decreto en dos días”

Mi rodilla -y mis huesos, en general- encontraron en ese edificio azul y blanco, grande y sólido, emblemático, una especie de hogar sanitario. No, una especie, no: un hogar sanitario real, serio. Entrar y salir, tanto por urgencias, con muletas -porque no tiene peldaños-, como subiendo la escalera principal con un bastón o ya sin él y casi bailando, entrar allí, digo, nunca fue para mí motivo de desazón o recelo. Me abría paso por entre los pacientes internos que, en silla de ruedas o más o menos perjudicados, tomaban el sol a la entrada y fumaban. Me metía como podía en los atiborrados ascensores, concebidos para albergar holgadamente una camilla, me arriesgaba a subir y bajar y viajar en el ascensor, con tal de no perderlo. Cuando frecuentaba la sala de rehabilitación, en donde tantas lecciones de humanidad recibí -tanto sufrimiento verdadero, entre aquellas paredes-, me sentía segura, como en todo el edificio y, más adelante, en la construcción principal. Tuve hospitalizados a parientes, a amigos, pasé angustias, me deprimí saliendo y dejando atrás tanto dolor, tantos dolores, tantas vidas que, en su momento de máxima fragilidad, encontraban en la sanidad pública, al menos, la seguridad de recibir aquello por lo que habían estado pagando durante años, décadas de trabajo.

Ayer volví a pasar consulta. No había ido desde abril: antes de iniciar la gira de mi último libro, mi traumatólogo predilecto me echó una ojeada y me dijo que podía afrontarla. ¿Cuánto tiempo ha transcurrido desde entonces? ¿Cuatro, cinco meses?

Me cuesta referir aquí lo que ayer hallé, cómo ha arrasado la política de recortes -aquí y ahora de la Generalitat convergente; aunque ya antes empezó a moverse el piso- aplicada sin piedad y a rajatabla. Las cifras sobre Vall d’Hebron, conocidas públicamente -como las que afectan a todos los centros sanitarios públicos- gracias a filtraciones y a sindicatos, se convierten en un rudo mazazo cuando se encuentra una frente a sus consecuencias. Algo que ha costado tanto construir puede destruirse por decreto en dos días. El esfuerzo de médicos, enfermeros, celadores, camilleros, de todo el personal sanitario: a tomar por saco. Qué satisfechos deben de sentirse los gobernantes globales. Vosotros os esforzasteis por levantar cabeza durante siglo y pico, nosotros os achantamos de hoy para mañana. Así. Sin complejos. ¿Hay grandeza en esa manera de gobernar? No me lo parece. Ser un mandado es ser un mandado, aunque quien pague los platos rotos y los recados servidos sea el ciudadano raso.

De modo que las 7.000 operaciones que dejarán de realizarse este año en el complejo Vall d’Hebron, las 56 camas eliminadas definitivamente, y las que caerán; y los cierres que vienen, y lo que está sucediendo en ambulatorios, en otros hospitales… Todo ello se materializó ante mis ojos. Y el edificio vacío de traumatología de Vall d’Hebron se convirtió en la metáfora viviente de la ruina moral y social en que hemos entrado en este invierno de nuestro descontento que se inició con la crisis más grande, sí, pero también gestionada por los inútiles más audaces y despiadados que hemos conocido.

No había enfermos ni había camillas ni había enfermeros ni había prácticamente luz en la planta del servicio, cuando salí del vacío ascensor. Han desaparecido las personas de recepción que nos acogían. Nadie circula por los pasillos, nadie espera en la salita.

Y nadie tuvo que contarme lo que contemplé, lo que sentí. La impresión de naufragio de algo mucho más grande que nosotros, algo que nos unía. Yo me resisto a llamarlo Estado del bienestar, y lo definiría más bien como estado de reparación de injusticias, de redistribución de la riqueza que hemos generado.

Cómo duele ese edificio a media luz. Pero sólo a quienes nos importa.

http://www.marujatorres.com

Ya es triste lo que nos cuenta Maruja Torres, pero lo mas triste de todo es que esto es solo el principio de lo que al parecer se nos viene encima.

Solo pido responsabilidades a los responsables ya que son los únicos que se han beneficiado cuando estaban gestionando este hospital u otros tantos, pues ahora es el momento de que paguen ellos y no nosotros…

Yo creo y confío en la justicia… pero para que se aplique, todos tendremos que aportar nuestro granito de arena cuando y donde sea necesario…

Nada mejor que empezar la mañana con un poco humor…

BUEN CATOLICO

Un hombre mayor, fue a la iglesia local a  confesarse.  
 Cuando el sacerdote abrió el tablero del confesionario, el hombre dijo:
 
 – Padre… Durante la Guerra Civil, una mujer bonita golpeó a mi puerta y  me pidió que la escondiera del enemigo. Así que yo la escondí en mi altillo.
 
 – ¡Esa fue una cosa maravillosa que has hecho, hijo -contestó el  sacerdote- No tienes la necesidad de confesar eso.
 
 – No Padre, es que ella empezó a agradecerme con ‘favores sexuales’.
 
 – Bueno … Estando en gran peligro y bajo esas circunstancias, dos personas pueden ser muy tentadas a actuar así. Pero si lo sientes verdaderamente, estás perdonado de hecho.

– Gracias, Padre. Ésa es una gran carga que le saca a mi alma. Pero tengo una duda más.
 
 – ¿Y cuál es, hijo?
 
 – ¿Cree Ud. que debería decirle que la guerra ha terminado?

Es muy bueno… jajajajaja
Gracias Joaquín por tu aportación.
Un abrazo

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