La fregona cumple 50 años

Manuel Jalón, creador de la fregona.

Neuronilla ha conversado con Manuel Jalón. De su experiencia con la fregona podemos aprender las claves de cómo convertir la creatividad en innovación. Comprobaremos cómo se materializa la máxima de que la creatividad es “un 1% de inspiración y un 99% de transpiración” (Edison – Goethe) y muchos de los indicadores de la creatividad: la generación de objetivos creativos, la flexibilidad, la mejora del producto, elaboración, análisis, síntesis, comunicación… (Guilford, Torrance y Löwenfeld).

 

Manuel Jalón Corominas, es uno de los inventores españoles más importantes y prolíficos, responsable de más de 60 patentes entre las que destacan la fregona y la aguja hipodérmica desechable. Ingeniero aeronáutico, nacido en 1925, es una verdadera leyenda viva.

 

“Desde pequeño siempre tenía ese afán de inconformismo, de mejorar las cosas”.
Cuando yo empecé el trabajo como ingeniero industrial era el año 1956 y venía de EEUU de hacer un curso de mantenimiento de reparación de aviones de combate americano, llamados Sabre F86 (designación norteamericana). Pretendía, al volver a España, desarrollar, crear, inventar, innovar algunos elementos adecuados para el mantenimiento de estos aviones. Desde pequeño siempre tenía ese afán de inconformismo, de perfeccionismo, que es lo que te hace pensar en innovar y mejorar las cosas.
Mis compañeros, por aquel entonces, vivían en una residencia de oficiales de avión y me quitaban a veces estas ideas de la cabeza diciendo “oye, no te metas a desarrollar nada para el ejército que igual metes la pata, no te lo aprecian o les sienta mal. Tu atente a las normas que dicen los americanos para el mantenimiento de sus aviones y con eso ya cumples muy bien”.
En cambio, estando en una ocasión tomando unas cañas en un bar de un barrio en Zaragoza, un compañero meteorólogo que se apellidaba Michel, señalando a una mujer que estaba fregando el suelo me dijo “en vez de cosas para avión, ¿por qué no haces algo para que las mujeres frieguen de pie? Esto te va dar más compensaciones porque lo van a emplear millones de mujeres”. En aquel momento me di cuenta.
Estando en América, en las prácticas que hacíamos en los hangares con los aviones, siempre se caían líquidos hidráulicos al suelo. Estábamos en la base llamada Chanute y que estaba a 100 km al sur de Chicago. Como eran tiempos de la guerra de Corea, había cursos de formación a lo largo de las 24 horas del día, de forma que en cada etapa teníamos que dejar las aulas (en este caso los hangares) limpias para el turno siguiente. Allí se usaba una fregona hecha de flecos de algodón que se escurrían oprimiéndolos en un cubo de rodillos y un pedal. Cuando mi amigo me dijo esto pensé que sería muy bueno fabricarlo en España.

“Un amigo mío me sugirió: ¿por qué no haces algo para que las mujeres frieguen de pie?”
Cuando mi amigo me lo dijo pensé “efectivamente, lo pueden usar millones de mujeres, es una cosa relativamente sencilla, no necesita muchos medios económicos”. Entonces tomé la decisión de empezar a fabricar fregonas.
Como yo ya era universitario empecé unos pasos lógicos. Pensaba hacer la fregona que yo había utilizado en América, pero quería ver qué había registrado en España. Entonces, solicité en la oficina de patentes (en aquella época de la propiedad industrial) que me dijera qué modelos o patentes que había para fregar el suelo de pie. Guardo la documentación de esos registros desde entonces. Allí me dijeron que había dos modelos: uno era precisamente el que yo ya había empezado a fabricar (el que había visto en América) y el otro era más actual, con un embudo. Ese sistema lo había registrado una señora que se llamaba Ángela de Juan en Madrid en el año 1936.
Ese sistema se fabricó y se vendió en Madrid, lo sé porque yo después encontré uno en el rastro hecho industrialmente. Sin embargo, no se difundieron en España porque eran muy pesados, metálicos, quizás también porque costaban mucho dinero por tener muchas piezas, el caso es que no se difundieron.
El de rodillos lo había registrado un marinero catalán que lo había visto también en EEUU y estaba a punto de que le caducaran sus posibilidades de fabricarlo porque no lo había puesto en marcha ni había ofrecido licencia de fabricación. Llegué un acuerdo con él y le compré yo la licencia para fabricarlos. Así empecé a fabricarlos legalmente. En aquella época se llamaba friegasuelos porque fregona sólo se empezó a llamar a partir de los años 80. Fregona se llamaban peyorativamente las mujeres que fregaban. Así fue cómo empecé.

“Pasamos de la manufactura a su comercio industrial cuando nos encargaron un pedido de 100 modelos”
Yo era soltero, tenía a mi madre viuda y el capital inicial que necesitaba me lo mandaba todo mi madre. Para empezar con las fregonas tuve que pedir prestadas 15.000 pesetas a un hermano y otras 15.000 a cada uno de dos amigos de Zaragoza. Con ese dinero yo empecé artesanalmente a fabricar fregonas aquí en Zaragoza.
Así se hacía una fregona cada día. Por las mañanas yo estaba en la aviación, por las tardes iba de vez en cuando con unos operarios del ejército al taller que tenía en la trastienda de una tienda de Zaragoza. Se la había alquilado a un señor que después fue socio mío y cuyo hijo, Emilio de Luis Martín, me ha generado problemas diciendo que su padre inventó la fregona. Le puse un pleito, una demanda de jactancia que se pone pocas veces, y la audiencia ha resuelto afirmando que en realidad el inventor de la fregona soy yo. Es verdad que su padre hizo un modelo de utilidad de la fregona. Pero es un modelo que intentamos fabricar y vender en la empresa que yo dirigía, hicimos 2.000 modelos pero no tuvieron éxito en el mercado. Quiso fabricarlo por su cuenta y también fracasó. Como consecuencia de eso tuvo que volver a ingresar de mecánico.
Había un señor que venía de vez en cuando por allí, que era el representante de artículos industriales y veía la fregona (la de rodillos que llamábamos “fregasuelos doméstico”) y cuando ya tuvimos 3 o 4 dijo “me voy a llevar una a ver si se puede vender”. Y desde el primer día nos trajo pedidos. Un día dos pedidos, otro tres y así sucesivamente. Un día nos dijo que había un señor que quería 100. Decidimos entonces, en 1958, crear la sociedad de “Manufacturas Rodex S.A.” y, con más maquinaria, hicimos una serie de 2.000 para probar su aceptación en el mercado. Posteriormente fabricamos 1 millón de lavasuelos de rodillos que se vendieron en todas las provincias de España y se empezó a fregar de pie.
Como nos pusimos en 1957 en la feria de Muestras de Zaragoza y en 1958 en la Feria Internacional de Muestras de Barcelona allí la vieron otros muchos industriales. A partir de entonces salieron en el Boletín Oficial decenas de lavasuelos, diferentes tipos para fregar de pie. Sólo uno de ellos se hizo conocido y la marca (“Mery”) continúa en el mercado. Era de Juan Gunfaus Navarro quien llegó a ser amigo mío aunque fuésemos competidores. La marca Rodex la registré en el propio año 1956.
En 1964, pasamos del taller de 400 m2 a una fábrica de 2.000 m2. El capital para hacer esta industria lo sacamos con lo que habíamos ganado con el millón del lavasuelos de rodillo.
Así empieza, la otra historia: la fregona actual.

La aparición de nuevos materiales permitió su popularización a las clases de economías inferiores.
Siempre he tenido la inquietud de estar al día y desarrollar nuevos aparatos. Conocía el sistema del embudo desde 1936, pensando en mejorarlo, tuve la suerte de que en aquellos años empezó la industria de plásticos.
Esto es una de las cosas más interesantes porque a lo largo de la historia se comprueba cómo se puede innovar gracias al surgimiento de nuevos materiales y procedimientos de fabricación, permitiendo que los diseños puedan ir mejorándose y adaptándose a las posibilidades que ofrecen estos materiales.
Esto es lo que hice yo: el lavasuelos de Ángela de Juan del año 1976 la fabriqué en plástico y en una sola pieza más barata y con la forma adaptada para la función. Era muchísimo más económica, muy estética, ligera y práctica. La de rodillos costaba muy cara. Por aquel entonces en los años 50, 60 e incluso 70 valía 395 pesetas, que equivaldrían a unos 20 euros de ahora, de forma que el lavasuelos de rodillos lo tenían las señoras de clase media que no tenían chacha.
Después lo empezó a usar las clases económicamente más débiles, era un elemento que les ayudaba muchísimo. Una característica de la que yo me di cuenta muy tarde es que las mujeres con el contacto del agua con la lejía las manos se le ponían muy bastas y tenían hongos en las uñas, heridas y siempre un olor a lejía que tenía cierto estigma social porque les delataba. Así, primero con el lavasuelos de rodillo y después con la fregona, sobre todo con la fregona, cuando se extendió por el precio tan económico, la mujer conquistó un poco la feminidad, por el hecho de tener unas manos más y más bonitas.
El modelo actual, con la generatriz curva (todavía más económico) salió al mercado y ese modelo se difundió por todos los rincones de España, se empezó a llamar fregona, el diccionario recogió ese nombre y al final hicimos, durante el tiempo que yo dirigí la empresa (Manufacturas Rodex S.A.), 40 millones de unidades. Y cedí licencia de fabricación a dos empresas: una (la más importante en aquellos tiempos en España) que se llamaba Alchemika que era de Barcelona con la marca Mik y la otra Cepillos La Concha de Galicia, la empresa más fuerte de cepillos de entonces. Así durante el tiempo de validez de la patente se harían 60 o 70 millones de unidades. Y en la empresa que yo estaba entonces exportamos a 30 países, convirtiéndonos en líderes en España de exportación de artículos de menaje de plástico.

 

Autor: Fundación Neuronilla para la Creatividad y la Inovación

 

Manuel Jalón Corominas, inventor de la fregona y la jeringuilla desechable entre otros muchos artilugios, falleció el día 16 de Diciembre de 2011. Jalón estudio ingeniería aeronáutica y no solo terminó la lienciatura, sino que se doctoró con una tesis en la que investigó, desde el punto de vista técnico, 24 accidentes de aviación.

 

Noticias sobre inventor de la fregona

  1. Profesores de la Escuela de Diseño de La Rioja “reinventan” la

    RTVE‎ – hace 6 días
    La fregona cumple 50 años. JON BANDRÉS. El invento que permitió “fregar de pie” ha sido “reinventado” por los profesores de la Escuela de

Resulta curioso que llevo viviendo mas de 30 años en Logroño y hasta hoy no he sabido que el inventor de la fregona era  el logroñés Manuel Jalón Corominas…

Ole, ole y ole por este señor que hizo levantarse a la mujer para fregar el suelo… para él mi  mas profundo agradecimiento como mujer…

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