Por qué tenemos ojeras

No se si es porque ha estado haciendo mucho calor estos días atrás y he dormido mal, porque ha ganado la selección la Eurocopa o simplemente porque llegó el verano, pero creo que estoy trasnochando más de la cuenta. La verdad es que, a estas alturas y con las vacaciones en ciernes, uno esta deseando adelantarlas y, por eso, me da la sensación que trasnochar, aunque pueda resultar cansado, es bueno para desconectar.

Yo siempre digo que nunca han echado a nadie por tener sueño en el trabajo, pero a veces las caras reflejan, aparentemente, que hemos tenido una mala noche. Pero en la mayoría de los casos se trata precisamente de todo lo contrario.

Probablemente a los varones la mala cara nos dé igual, pero a las féminas, que en general se cuidan más que los hombres, no les da lo mismo. La pregunta que surge de manera casi inmediata es ¿por qué cuando salgo por ahí o trasnocho al día siguiente tengo ojeras?

Para que el cuerpo funcione en condiciones es necesario consumir unas biomoléculas que, tras su degradación, producen la energía suficiente para que todos los sistemas del cuerpo funcionen correctamente. Para producir energía, se pueden usar tres biomoléculas: los azúcares (también llamados glúcidos o hidratos de carbono), los lípidos (como las grasas) y las proteínas.

Estos tres tipos se van consumiendo precisamente por ese orden: primero azúcares; antes de que se acaben las reservas de estos, se empiezan a quemar los lípidos; y solo en condiciones críticas se consumen las proteínas para producir energía.

Cuando llevamos un día fuerte de actividad o prolongado en el tiempo, me refiero a trasnochar, es fácil que las reservas de azúcares decaigan, por lo que acto seguido se empiezan consumir los lípidos. ¿Saben cuál es el primer sitio en el que se queman las grasas? Efectivamente, del colchoncito que tenemos debajo del parpado inferior, sí, donde aparecen las ojeras.

Las ojeras, por consiguiente, son la respuesta del cuerpo a la imperiosa necesidad de obtener energía cuando quedan pocos azucares de reserva. Al quemarse esas grasas, el colchoncito desaparece y la piel se pega al hueso de la órbita del ojo, motivo por el cual se ve la típica sombra negra de las ojeras.

Y digo yo, ¿por qué se consumen las grasas en ese punto y no se me van de la barriga o el michelín, que es donde no las quiero ni ver?

Jesús Pintor, catedrático de bioquímica.

http://mqciencia.com/

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: