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‘Quien no perdona es condenado a vivir en su propio infierno’: experta

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Por: JOSÉ ALBERTO MOJICA PATIÑO 25 de Octubre del 2013

Rosa Argentina Rivas

Rosa Argentina Rivas Lacayo, escritora mexicana experta en perdón.
Foto: Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO

Rosa Argentina Rivas, autoridad en el tema del perdón, explica cómo superar el dolor y el rencor.

Existen muchas frases sobre el valor del perdón. Pero tal vez una de las más famosas y acertadas la pronunció el célebre poeta inglés Samuel Johnson: “Un hombre sabio procurará siempre perdonar, porque sabe lo que es el valor de la vida y no permitirá que ésta pase con un dolor que es totalmente innecesario”.

La mexicana Rosa Argentina Rivas, psicoterapeuta clínica, fundadora y presidenta de la Asociación Latinoamericana de Desarrollo Humano, es una autoridad internacional en temas como el manejo del estrés y el perdón. En junio del 2012 publicó el libro ‘Saber perdonar, paz y libertad’ (editorial Urano), que ha convertido en todo un best seller.

Según ella, quien no perdona está condenado a vivir en su propio infierno, atrapado en el dolor. Reconoce que el dolor y el rencor son sentimientos difíciles de superar, pero está convencida de que nada ni nadie pueden –ni se merecen- ser imperdonables. En entrevista con EL TIEMPO dice que “el perdón es un favor para ti, para nadie más”.

¿Por qué es tan difícil perdonar?

Una de las razones por las que se nos dificulta perdonar es porque no entendemos qué significa perdonar. Existe una terrible confusión, pues muchos piensan que perdonar es justificar lo que la otra persona ha hecho, dejarlo pasar o seguir tolerando una situación. Y esto nos lleva a una confusión muy grande porque, obviamente, hay cosas que son injustificables. Y a veces no perdonamos porque indirectamente pensamos que a través de ello estamos cobrando algún tipo de venganza. Hay gente que, al no perdonar, siente que tiene control sobre el otro. Sobre todo cuando esa otra persona le pide que le perdone.

Pero es que hay cosas que parecen imperdonables…

Ese es una de los argumentos de los que no perdonan: ¿Cómo voy a perdonar, si lo que me hicieron es imperdonable? Creo que hay actos completamente deleznables, que no se deben tolerar, pero no hay nada que no sea imperdonable. Te reitero: el perdón es un favor para ti mismo.

¿Por qué perdonar es un favor para uno?

El perdón es un acto personal, de tu interior; cuando perdonas no estás liberando al otro, te estás liberando a ti mismo. Las personas que guardan rencores en la vida se quedan atrapadas en el pasado, y curiosamente se convierten en esclavas de aquellos que los lastimaron, aunque ya no existan en su vida, e incluso, hayan muerto. ¿Quién es el que realmente sufre las consecuencias del rencor? La otra persona sigue su vida como si nada hubiera pasado y puede llegar a ignorar por completo cómo te sientes. Pero tú eres el que quedas atrapado en un círculo de malos sentimientos.

¿Pero acaso no hay derecho a sentir rabia, a odiar, sobre todo cuando nos han causado tanto dolor?

Todos tenemos derecho a odiar, como tenemos derecho a hacer una cantidad de cosas que a la larga nos perjudican. El odio es un sentimiento que destruye a la persona. Tu odio te lleva a una constante planeación de venganzas, que en la mayor parte de las ocasiones no vas a lograr cristalizar y que te generarán simple frustración. Y aún en el caso de que pudieras ejercer alguna venganza, sabes que te la van a devolver, y se generará una escalada de violencia que nunca va a parar, y vivirás literalmente en el terror.

¿Y qué pasa con ese sentimiento de querer desquitarse?

¿Tenemos derecho de golpear al otro? Bueno, tengo mi libertad, puedo hacer con ella lo que quiera. Pero, ¿qué consecuencias vas a pagar? El odio es de las peores cosas que le pueden pasar al ser humano, porque te paralizan la vida. Una persona que odia se ha cerrado a horizontes nuevos y está completamente cerrada a la posibilidad de confiar, de volver a amar. Pero perdonar no significa que debas seguir tolerando lo mismo.

Perdonar, pero no tolerar. ¿A qué se refiere?

En una pareja, por ejemplo, si hay violencia intrafamiliar, se puede llegar a una separación. Y por más que la persona me diga: ¡perdóname!, y de que yo lo perdone, eso no significa que tengamos que seguir juntos. La gente se confunde pensando que el perdón significa seguir tolerando lo intolerable y eso no es verdad. Yo perdono, tú coges tu camino, y yo el mío. No tenemos por qué continuar juntos y eso se da en la pareja y en todos los contextos.

¿Qué piensa de la frase ‘yo perdono, pero no olvido’?

Tú no puedes olvidar lo que te ha sucedido. Y ese es otro error del concepto del perdón. Hay quienes no perdonan porque dicen que no pueden olvidar. ¡Claro que nunca vas a olvidar! El cerebro graba absolutamente todo, sobre todo aquello que tiene un alto contenido emocional. Hay gente que con solo recordar un evento se le sube el color a la cara, empuña las manos, se le retuerce el estómago y quisiera matar. Ahí no hay perdón.

¿Qué hay que hacer entonces con el recuerdo?

Intentar olvidar es perder el tiempo: tienes que perdonar. El perdón te va ayudando a sanar la herida y hará que el recuerdo ya no te provoque ni esa ira, ni esa tristeza, ni esa desilusión. Pero el perdón es lo que antecede esa situación. La gente que está tratando de olvidar, para llegar a perdonar, nunca va a perdonar, porque nunca va a olvidar.

¿Cómo manejar la mente?

Tienes que dominar tu pensamiento, porque mientras le sigas dando vueltas en la cabeza al mismo problema, te sigues calentando. Tienes que ejercer un control sobre tus imágenes y tus palabras; como lo relato en mi libro, debes evitar la famosa narrativa dolorosa: contar una y otra vez lo que te hicieron. Eso no te resuelve el problema: lo hace cada vez más doloroso y profundo. Hay que practicar diferentes pasos, donde entran fenómenos como la comprensión, cómo encontrarle un sentido a la ofensa, de qué manera crezco yo con lo que me ha sucedido y cómo me puedo convertir en una mejor persona con esa experiencia.

El perdón en los asuntos de pareja suele ser muy complicado…

Sí, pero cualquier persona adulta puede decir: hasta aquí, no quiero seguir viviendo en esta casa, asumo los riesgos de enfrentar mi vida solo, o sola, pero esto se acaba. Pero si la persona te dice: ¡Por favor, perdóname! Le podrás responder: ‘Por supuesto que te perdono, rencor no te voy a guardar porque no me voy a desbaratar la vida, pero eso, a seguir viviendo contigo, son dos cosas distintas’. Perdonar no significa cambiar una decisión. Esa es la manera con la que los chantajistas abusan.

¿Y quiénes son los chantajistas, qué pasa con ellos?

La persona que ofende y lastima es, en el fondo, una persona insegura y débil. Los mayores golpeadores, en el caso de las familias, son hombres inseguros, tan inseguros que se atreven a decirle a una mujer: ‘Si te vas, te mato’, con lo cual demuestran el terror que les produce la idea de ser abandonados. La violencia siempre es signo de una inseguridad muy grande, y en ese sentido hay que tratar de entender un poco a la otra persona, aunque te parezca incomprensible. Pero recuerda: comprender no significa justificar.

¿Cómo manejar el perdón en los temas familiares?

Hay cosas que los padres pueden hacer con sus hijos: violencia hacia ellos y violencia hacia la esposa, que afecta profundamente a los niños. Pero la pregunta es: ¿De qué te sirve guardar un rencor? ¿Puedes resolver un problema a través de ello? La respuesta es siempre no. Ahora, ¿quién se queda con la amargura? Eres tú. Ya bien sea con un padre que te pegó o que abusó de ti, o con una pareja que te engaña, ¿quién es el que realmente sufre las consecuencias del rencor? Solo tú.

Pero esos ‘dolores’ familiares suelen ser muy difíciles de superar…

¡Claro! Hay hermanos que resultan ser tus peores enemigos, o cosas que te hicieron tus padres y te siguen doliendo. Pero, ¿quién te ha dicho que tienes la obligación de seguir con una relación que te está violentando? Ahí nuevamente está el concepto equivocado de perdón, y esa es la razón por la cual no damos el paso. El perdonar no te exime de poner límites. Por ejemplo: las cenas de Navidad. Hay personas que siguen yendo a pesar de que saben que el tío se emborracha, el abuelo trata de abusar de una de las nietas, los padres se pelean o los hermanos discuten. Saben que esa es la rutina anual, y vuelven. Lo mejor, en ese caso, es tomar distancia.

Usted también trata el tema del perdón en el ambiente laboral…

Si estás en una convivencia laboral, donde no está en tus manos poner ciertos límites, lo que sí puedes hacer es propiciar un diálogo donde pongas límites personales: esto se vale, esto no se vale. Y tomar distancia. Podemos trabajar con una persona y ser colaboradores en equipo, pero eso no significa que tengamos que tener una amistad cercana, sobre todo con alguien que nos ha lastimado y que nos puede seguir lastimando. Porque si no perdonas, aún en el ambiente laboral, la vida se te convierte en un infierno. Pasas ocho o más horas de tu vida en tu trabajo.

¿En qué momento hay que buscar ayuda profesional?

Cuando sientas que la vida se te volvió un infierno. Hoy existen varias terapias sobre el perdón, y está comprobado que independientemente de la línea que sigas a nivel terapéutico, el perdón es indispensable, porque te libera.

¿En qué momento hay que acudir a Dios o a una ayuda espiritual?

Si eres creyente -yo lo soy- debes tener confianza en Dios, porque hay cosas que no entendemos por qué nos han sucedido. El dolor sigue siendo un misterio, porque un Dios bueno y misericordioso jamás va a mandar dolor. El dolor lo padecemos por nuestras malas decisiones, por nuestra fragilidad, porque somos perecederos, y por el mal uso que hacemos de nuestra libertad, porque permitimos que abusen de ella. El dolor es un fenómeno, pero si lo ponemos en manos de Dios, con el sincero deseo de sanar, Dios cura todas las heridas. Y el tiempo, ni qué decir.

¿Qué consejos prácticos daría para aprender a perdonar?

Busca un desahogo, alguien con quien hablar. No te tragues los sentimientos. Toda emoción que reprimes, eventualmente, crece dentro de ti. Si es tristeza, llora y busca a alguien con quien llorar. Si es enojo, busca algo a quien puedas expresarle lo que sientes, y como decimos en México, con quien puedas ‘mentar madres’. Y que puedas desahogar esa cólera que tienes, pero sin violencia. Muchas veces no perdonamos porque no reconocemos que nos han lastimado, porque se notaría que somos frágiles y no queremos que la gente se dé cuenta de eso.

Usted dice en su libro que no hay que estar hablando todo el tiempo sobre ese dolor…

¡Claro! Hay que dejar de estar hablando de lo que te hicieron, porque eso constituye una narrativa del dolor que, lejos de sacarte de ella, te hunde cada vez más. Deja de estarle contando a medio mundo: ‘¡Es que tú no sabes lo que me hicieron, fue terrible, es imperdonable!’. No. Lo que te hicieron ya te lo hicieron y eso no lo vas a poder cambiar. Lo que necesitas es perdonar a quien te lo hizo.

¿Cómo saber que ya hemos perdonado?

Cuando una persona ha perdonado te puede relatar una experiencia del pasado como el que te relata una historia. Ya no se le mueve nada, permanece tranquilo. Y dice: pues sí, efectivamente me pasó esto: mi pareja me hizo esto, mi padre, mi hijo, mi jefe o mi compañero de trabajo, y te lo cuenta como el que te cuenta una historia, casi, como en tercera persona. En ese momento habrás perdonado.

JOSÉ ALBERTO MOJICA PATIÑO
Redacción Vida de Hoy

Margarita Vargas V.

Hola a todos, ya se que últimamente no dedico al blog todo el tiempo que me gustaría pero no por eso dejo de ver vuestras visitas y comentarios por lo que aprovecho la ocasión para
agradecéroslo compartiendo con vosotros este post que he recibido de nuestro buen amigo Felipe.

Espero que nos ayude a ver las cosas desde otro punto de vista y aprendamos a perdonar y no guardar rencor a los que nos hacen daño. Desde hace tiempo yo también me he convertido en una experta en perdonar y vivo plenamente feliz desde entonces.

Un abrazo muy grande para todos especialmente para ti Felipe.

Dale la vuelta al mundo

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Si quieres un mundo mejor, empieza por darle la vuelta
Somos. Unidos para cambiar el mundo
¡Hola!

SOMOS muchos los que pensamos que dando la vuelta a las cosas podemos cambiar el mundo. Y tú lo sabes, porque ya formas parte de este cambio.

Gracias a tu colaboración y a la de millones de personas que también colaboran con otras ONG como esta, trabajamos para dar la vuelta a las situaciones más injustas.

Por eso hemos puesto en marcha la segunda edición de SOMOS y, como el año pasado, te pedimos que te unas a la celebración del próximo Día SOMOS el 24 de mayo saliendo a la calle con una prenda del revés . Así podrás contagiar tu deseo de cambio al resto de la sociedad.

Si no ves correctamente este email, pincha aquí

Bonita iniciativa, yo me apunto ¿y tú?…..

Muchas gracias Paco por compartirla con nosotros…

Un abrazo

Si no quiere enfermar-Hable de sus sentimientos

Emociones y sentimientos que son escondidos, reprimidos, terminan en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la columna.
Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta el cáncer. Entonces, vamos a sincerar, confidenciar, compartir nuestra intimidad, nuestros “secretos”, nuestros errores!… El diálogo, el hablar, la palabra, es un poderoso remedio y una excelente terapia.
Si no quiere enfermar… Tome decisiones:
La persona indecisa permanece en duda, en ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones.
La historia humana está hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros.
Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y dolencias en la piel.

Si no quiere enfermar… Busque soluciones:
Personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo.
Mejor es encender un fósforo que lamentar la oscuridad.
Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe.
Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

Si no quiere enfermar… No viva de apariencias:
Quien esconde la realidad, finge, hace poses, quiere siempre dar la impresión de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón…, está acumulando toneladas de peso… Una estatua de bronce con piés de barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con “mucho barniz y poca raíz”. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.

Si no quiere enfermar… Acéptese:
El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos de nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable.
Quienes no se aceptan a sí mismos son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos.
Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.

Si no quiere enfermar… Confíe:
Quien no confía no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas.
Sin confianza no hay relacionamiento. La desconfianza es falta de fé en sí, en los otros y en Dios.

Si no quiere enfermar… No viva siempre triste:
El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y traen larga vida.
La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive.
“El buen humor nos salva de las manos del doctor”.
La alegría es salud y terapia.

Dr. Dráuzio Varella

Un nuevo comienzo

Un nuevo comienzo

Bangalore, India, Enero 6, 2013
Podría parecer que somos parte de este mundo, pero en realidad,  ¡este mundo es parte nuestra! Llevamos nuestro mundo en nuestra mente y nuestra mente no puede estar en paz cuando el mundo –a nuestro alrededor- está en total confusión. Ahora, la crisis de los 50 años llega a los 15 años; la sociedad está siendo golpeada por la violencia y por el abuso de drogas; la humanismo parece ser ya una utopía; la dicha, el amor y la compasión permanecen sólo en los libros o en las películas; la corrupción y el crimen parecen ser ya, algo aceptado como una forma de vida… estas son las señales para que nosotros nos enfrentemos a estos desafíos de la sociedad.
Hoy en día, vemos una catastrófica declinación de los valores humanos en todas partes del mundo. Hace poco un joven abrió fuego sobre niños pequeños en un colegio primario en los Estados Unidos, en Connecticut. Recientemente en India, en la Capital, una jovencita fue sometida a una brutal violación y agresiones por un grupo de hombres. Este incidente provocó que la juventud saliera a las calles en grandes masas, para hacer una demostración y para demandar justicia.
Hemos visto un estado de conciencia sin precedentes y una gran voluntad en los jóvenes durante los dos últimos años, para causar cambios en el estado de este país. Pero nosotros no deberíamos permitir que esta “momentum” se degrade en caos y violencia.  La necesidad de canalizar estas energías constructivamente. Necesitamos crear una atmósfera de apoyo y contribución en vez de una atmósfera de acusaciones mutuas.
Mientras que las autoridades –de hecho- son responsables de la ley del orden, es nuestra responsabilidad  también  aliviar el estrés del medio ambiente y dar los pasos necesarios para devolver los valores humanos a la sociedad. De lo contrario, gente que no ha recibido este mensaje puede llegar a dañarnos o dañar a nuestros seres queridos a causa de su resentimiento. Todos deberíamos tomar algo de tiempo (al menos unas pocas horas por semana) para hacer voluntariado en mejorar la India. Con sólo unas pocas personas que tengan esta mirada magnánima y que tome responsabilidad por el bienestar de los demás, la sociedad  tendría una oportunidad bien real de ser pacífica y armónica en gran escala.
Son pequeñas cosas las que nosotros podemos hacer para mantener el medio ambiente libre de estrés. Necesitamos desarrollar el hábito de compartir nuestra dicha con los demás. Si eres feliz, contagia a los demás con tu felicidad. ¡No te la guardes para ti mismo! Cualquier accionar con esta idea, es servicio; y la mejor forma de hacer servicio es elevar el estado mental de los demás. Por supuesto que debemos ser cuidadosos en sensibles para no alterar a nadie con nuestro entusiasmo… ¡Cuando decidimos compartir lo que se nos ha dado, el Divino hará llover mucha más abundancia sobre cada uno de nosotros!
Ser espiritual no significa cerrar los ojos al mundo. Todo lo contrario. A medida que vas aprendiendo más y más sobre ti mismo, comienzas a saber más y más sobre el mundo como también comienzas a inferir cosas que están debajo de lo obvio. En algún lugar dentro nuestro todos queremos saber quiénes somos, por qué estamos aquí y cuál es el propósito de la vida. La mayoría de la gente elije poner todas estas preguntas de lado y las considera una pérdida de tiempo. Ser espiritual es mantener este pequeño fuego vivo –el de la auto-indagación- y no permitir que se apague; no abandonar esta búsqueda. Estas preguntas  te sirven como una brújula y te ayudan a traer un sentido de dirección a tu vida.
Cada final crea un sentido completud y de alivio y cada nuevo  comienzo trae consigo un sentido de esperanza y entusiasmo. Por ello, hay celebración en ambas situaciones. El pasado te ha hecho más sabio; el futuro te urge a que acciones y es durante el presente que puedes planear y comenzar a actuar. Aún si has tenido experiencias amargas en el pasado, ¡que eso no te prevenga de tomar riesgos y de lanzarte a la aventura!  No deberías ser tonto y repetir los viejos errores. Unos pocos momentos de reflexión, deberían ser tu rutina diaria para infundir inspiración, innovación e intuición, cosas necesarias para planear y para accionar.
Y mientras vas pasando a través de situaciones, una detrás de la otra, sé consciente de que la vida es como un río. Puede que haya piedras en su lecho, pero el río fluye sobre ellas o las rodea. Ningún año pasa sin un toque de dicha o sin algunos desafíos. Debes planear en utilizar cada momento de dicha para servir y ver  cada desafío como una oportunidad de crecimiento. El año 2012 no ha traído consigo el fin del mundo. ¡Pero el Nuevo Año 2013, ciertamente es el inicio de un nuevo comienzo!
Así lo creo yo…. Muchas gracias Carmen por compartirlo con nosotros.
Un abrazo

Como descargar tu casa de malas energías

543146_573401889341499_251970123_nLos aparatos eléctricos y las emociones negativas son las principales fuentes que cargan energéticamente los espacios que habitamos. ¿Cómo descargar? … Mabel Ordóñez que se dedica a la limpieza de ambientes mediante cristales de sal, comparte que la intoxicación por iones positivos en el aire puede considerarse como causa de debilidad, ansiedad, depresión insomnio, migrañas y enfermedades respiratorias. Aconseja solucionar estos trastornos rodeándonos de flores, humedeciendo y ionizando el aire que se respira en forma habitual. “Las lámparas de sal son ionizadores naturales, su luz blanca y anaranjada estimula la creatividad, relaja y refuerza la concentración y sus efectos se producen aún cuando la lámpara no esté encendida”, afirma. Por otra parte, Rosario Rojas recomienda tener plantas de helechos, cuarzos, prender inciensos, escuchar mantras y ocupar aplausos, sonidos de campanas, gong, diapasones, cuencos y tambores, velas y humo, entre otros elementos que se pasarán por las paredes y por cada habitación. Además, la experta en Limpiezas Energéticas, indica que lo que se utilice tiene que ser intencionando para que sea lo correcto, ya que cuando se realiza cualquier limpieza también se despeja la vida de las personas que allí viven. También, invita a cortar la luz en las noches, escuchar música elevadora, sacar en forma frecuente la basura usar colores, revisar las formas y materiales de la decoración que sean puros sin barnices ni pinturas contaminantes y que en la cama, el pijama, cobertor y las almohadas estén fabricados con telas naturales y no sintéticos. Mabel Ordóñez añade otro consejo casero, que es tener agua con sal de mar en las habitaciones o espacios comunes junto con darse en forma habitual baños de tina con sal de mar, ambos para descargar y descargarse, respectivamente. De todas maneras, lo fundamental en este ámbito será que cada persona tome conciencia de cómo están los espacios que vive y que se anime a cambiarlos. “La casa tiene que ser un vientre materno donde te guste estar, pero si te sientes incómodo es porque hay energías no muy puras que es necesario eliminar”, alienta Rosario Rojas.

Clínica de Amortización Natural.

La familia

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La familia no siempre es de sangre.

La familia son las personas en tu vida

que te quieren en la suya.

Son aquellos que te aceptan por quién eres.

Aquellos que harían cualquier cosa

por verte sonreir.

Y aquellos que te aman sin importarle nada.

¡¡Quiero a mi familia!!

José María Gay de Liébana, un asesor que debería estar en el gobierno…

Hoy me han descubierto a este gran hombre con las ideas y los conocimientos económicos muy claros…

Para muestra un botón:

http://www.youtube.com/watch?v=cby2vsK8O6k

Si os quedáis con ganas de su intervención completa: http://www.youtube.com/watch?v=xA1aIe4Buj4

aunque contiene muchísima información os la recomiendo.

Tampoco deberíais perderos su intervención en ese gran programa (necesitamos más profesionales como Jordi Évole en este país) que es Salvados:

http://www.youtube.com/watch?v=vfnBXz4bg1U

 

Y para terminar un vídeo de unos abuelos totalmente clarividentes en este tema de la crisis allá por el 2007  (mis saludos a esa tierra tan maja que es Soria!)

http://www.youtube.com/watch?v=t9CYOIl_EpY

 

 

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